Viviendas el Carme

  • Data: 1995
  • Nº de unidades28
  • Contexto: Centro Histórico
  • Promotor: PROCIVESA (Promoció Ciutat Vella, S.A.)
  • Arquitecto: Josep Llinàs Carmona.
  • Bibliografia:
  • Pla Serra, M. & Hevia, J. (2007) Catalunya. Guia d’arquitectura moderna 1880-2007. Barcelona: Triangle Postals / Col·legi d’Arquitectes de Catalunya. ISBN 978-84-8478-007-6.
  • Arquitectura Catalana (s.d.) Habitatges El Carme. Available at: https://www.arquitecturacatalana.cat/en/works/habitatges-el-carme (Accessed: 05/01/2026).
  • Lewis, S. (2005) Homes in the Calle del Carme, Barcelona, Spain, in Front to Back: a design agenda for urban housing. London: Routledge, p. 147.

El desafío urbano de PROCIVESA

Con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de 1992, la administración pública de Barcelona identificó en el evento una oportunidad decisiva para impulsar la regeneración de su centro histórico. La arquitectura y el urbanismo se concibieron entonces como statement político, orientados a proyectar una imagen de ciudad activa y creativa, capaz de sustituir los relatos de criminalidad y deterioro que entonces parecían estar inevitablemente asociados al imaginario colectivo del casco antiguo. En este contexto se creó la empresa municipal de participación público-privada PROCIVESA, que, si bien no estuvo exenta de algunas sombras financieras a comienzos de los años noventa, representó un caso único en Europa desde el punto de vista ideológico de la rehabilitación urbana. Entendida como producto de un proceso de gestión integral —tanto en términos técnicos como económicos—, su actuación aportó una visión estructurada y de largo alcance sobre la transformación urbana de Barcelona.

En este marco, uno de los episodios más audaces y logrados del plan de recuperación urbana impulsado por PROCIVESA fue la realización de las Viviendas del Carme, encargadas de manera directa al arquitecto Josep Llinàs Carmon con el objetivo explícito de crear viviendas y espacio público de alta calidad compositiva y funcional, en beneficio tanto de sus habitantes como de la comunidad urbana en su conjunto. El estrecho solar en esquina entre la calle del Carme y la calle d’En Roig difícilmente habría podido convertirse, sin una notable sensibilidad arquitectónica, en un verdadero foco de regeneración urbana como finalmente lo fue. La intervención de Llinàs supo transformar esta condición adversa en una oportunidad proyectual.

La calle d’En Roig —con apenas 4 metros de anchura— presentaba unas condiciones ambientales particularmente desfavorables: una casi total ausencia de luz natural y una fuerte sensación de encajonamiento favorecía la percepción de inseguridad y la aparición real de criminalidad. Mediante el vaciado de la planta baja y el vuelo controlado de los volúmenes a partir de la primera planta, el proyecto consigue abrir un cono de luz procedente de la contigua Plaça de Joan Amades. Este gesto no solo mejora de manera sustancial las condiciones de iluminación y ventilación, sino que redefine el carácter del espacio público, favoreciendo la permanencia y el tránsito en condiciones de seguridad. La visión compositiva del arquitecto también se evidencia en la génesis volumétrica de los tres núcleos, que emergen progresivamente desde la planta baja comercial hacia las plantas residenciales, mediante un complejo diseño de los espacios de circulación y las escaleras. En particular, entre el núcleo esquinero que da a la calle del Carme y el segundo inmediatamente adyacente, hay una única escalera en la planta baja que conduce a la primera planta, donde se aprecia una diferencia de altura entre el espacio de circulación común y la entrada a las viviendas. Esta disposición permite la formación intersticial de interesantes patios interiores y espacios comunes salientes que diferencian la planta de las plantas posteriores, donde la disposición de las escaleras cambia de nuevo y separa los dos núcleos en bloques completamente independientes.

La arquitectura no como forma, sino como estrategia: la arquitectura de Llinàs abre un callejón estrecho a la luz, a la estancia y a la vida urbana.

El proyecto público de vivienda como oportunidad para la regeneración del espacio público

En línea con la orientación política que impulsó la nueva arquitectura del centro histórico de Barcelona, dos cuestiones resultan fundamentales para evaluar críticamente el alcance real de las operaciones de regeneración: por un lado, la contención de las demoliciones sobre el tejido urbano existente —con la consiguiente reubicación de la población—; por otro, el incremento cuantitativo y cualitativo del espacio público.

En el caso de las Viviendas del Carme, aunque intervención implicó efectivamente la demolición de las edificaciones preexistentes, esta decisión permitió llevar a cabo el ya citado vaciado de la planta baja. Este gesto desafía las estrictas imposiciones normativas del plan urbanístico de Barcelona —que habría favorecido una solución inmediata de infill completo— y resulta determinante para mejorar la percepción espacial y ambiental de la calle d’En Roig y del contexto urbano circundante. De haberse optado por una ocupación total del solar, la intervención habría quedado limitada a una mejora estrictamente edificatoria, sin capacidad real de transformar las condiciones urbanas del entorno. Además, la composición planimétrica del núcleo sur, realineándose con la disposición de los edificios adyacentes, permitió tanto una adhesión coherente a los dictados normativos del instrumento de planificación urbana local como el énfasis arquitectónico de la profundidad y el retranqueo del núcleo volumétrico central, rodeándolo de patios externos compartidos perfectamente utilizables por la comunidad residente y protegidos de la mirada de la calle. El proyecto demuestra así cómo una actuación de escala contenida —apenas 4.000 m² de superficie construida— puede producir al mismo tiempo un impacto urbano significativo y un aumento de la calidad espacial colectiva dentro de la residencia privada.

Limitar las demoliciones y ampliar el espacio público: criterios clave para medir el éxito de la regeneración urbana.

La integración entre calidad compositiva, ambiental y viabilidad económica

Además de por el vaciado de su planta baja, el proyecto resulta ejemplar por sus principios compositivos. La volumetría se fragmenta a partir de la cota de la primera planta en tres cuerpos diferenciados, con el fin de maximizar la entrada de luz natural y garantizar la ventilación cruzada en todas las viviendas. Esta subdivisión en bloques independientes permitió asimismo ajustar con precisión la edificabilidad disponible y alcanzar el número mínimo de viviendas necesario para asegurar la viabilidad económica de la operación, respetando la financiación pública que la hacía posible.

En razón del periodo de diseño de la intervención, inmediatamente anterior al auge de las starchitects a finales de los años noventa, resulta interesante señalar que la Vivienda del Carme representa uno de los últimos episodios en los que la arquitectura pública se concibe prioritariamente al servicio de la habitabilidad, la funcionalidad y la mejora del entorno cotidiano. Valores que, apenas unos años después, pasarían a un segundo plano frente a estrategias más icónicas o mediáticas, y que difícilmente habrían permitido la realización de un proyecto de regeneración urbana tan ambicioso, coherente y sostenido como el emprendido en Barcelona con ocasión, e inmediatamente después, de los Juegos Olímpicos de 1992.

Texto: Alessandra Marino